Una derrota que duele

Alexis Sanchez
 Alexis caminando con la frustración de no ganar un partido accesible

El de hoy era un partido atípico, no por la historia favorable para Argentina sino porque este mismo país, su gente y su hinchada se percibía aletargada, distante, no con la misma energía futbolera que se acostumbra a ver al otro lado de la cordillera. Quienes ponían el color, la alegría y un poco de pimienta eran los mas de 5 mil Chilenos presentes en las tribunas del viejo Antonio Vespucio Liberti.

La asociación de Fútbol Argentino sabía que este partido tenia un condimento especial, es por lo mismo que dispuso de una gran pirotecnia y luces asimilando el estadio como un ring de boxeo con dos contendores que esperaban solo dar el gran Uppercout. Los himnos se entonaron con un respeto tan ausente como el fútbol asociado de los argentinos a lo largo del partido. Todo este panorama se modificó al momento que José Pedro Fuenzalida toca a Angel di María en plena area chilena, cobro de Penal y los ojos puestos en Sandro Riccí ; arbitro que ponía una lagrima en la garganta a cada Chileno, la otra lagrima la pondría Lionel Messi al canjear el falso cobro en Gol.

El paso del tiempo fue tan rápido como cruel para Chile, se ponía toque, coraje, momentos de elegancia pero la invitada mas importante no llegaba: el Gol. Palos, remates y pelotas afuera eran recurrentes en el gramado Argentino. Jorge Valdivia derrochaba el talento que todos esperaban que en realidad viniera del 10 Argentino, que durante todo el segundo tiempo fue el mejor espectador de un partido que a la larga resulto desesperante para ambas hinchadas. Con el pitazo final los Argentinos recuperaron sus niveles de serotonina y dopamina y los Chilenos tuvieron que sumar a su sinsabor una espera de casi 1 hora para abandonar el estadio .

Jorge Valdivia luchando el balón

Hay derrotas y derrotas, esta duele porque para ser justos la palabra derrota no debe ir en toda esta crónica, pero como fútbol no sabe de justicias es imposible no masticar el sabor del no obtener la victoria y reconocer que a pesar de nuestros actuales pergaminos el perder también es parte de este deporte.

Las Calles de Buenos Aires mantienen sus luces, sus colores, su atractivo y sinuosidad. Entre todos esos destellos de luz se distinguen un variopinto de camisetas rojas, con sus rostros cabizbajos pero como buen tango bonaerense este Firulete que nos tiene la cabeza abajo pronto la subiremos y miraremos con pasión hacia adelante

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