Cáncer de cuello uterino en Chile, una breve perspectiva

Por: Dr. César Paredes Martínez
Jefe departamento de Ginecología y Obstetricia.
Facultad de Medicina Universidad Católica del Maule
Plan de Mejoramiento Institucional (PMI) en Oncología UCM.

El cáncer cérvicouterino, constituye un importante problema de salud pública en especial en los países en desarrollo. A nivel mundial es el cuarto cáncer más frecuente que afecta a mujeres. En Chile hay entre 1200-1300 nuevos casos por año. El año 2012 fallecieron 584 mujeres chilenas por esta causa (MINSAL 2015).

Corresponde al crecimiento de un tumor maligno en el cuello del útero. Habitualmente es de lenta progresión y tiene etapas previas detectables y de exitoso tratamiento cuando se realizan en forma oportuna. Los factores de riesgo principales para la aparición de esta enfermedad son el inicio precoz de la vida sexual, presencia de múltiples parejas sexuales, el tabaquismo y el más importante e imprescindible para el desarrollo de esta neoplasia: la presencia del virus papiloma humano.

En Chile desde 1966, el Ministerio de Salud desarrolló los primeros esfuerzos en prevención del cáncer cérvicouterino a través de un convenio con la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile y con el apoyo de la Organización Mundial de la Salud, OMS. Esto permitió la implementación progresiva de laboratorios de citología y la capacitación de recursos humanos a lo largo del país.

En 1987, producto de la evaluación de los resultados de esa estrategia, se decidió reformularla y constituir el Programa Nacional Pesquisa y Control del Cáncer Cérvicouterino. Este programa tuvo como objetivo “disminuír la tasa de mortalidad e incidencia por cáncer invasor a través de la detección en etapas preinvasoras y tratamientos adecuados y oportunos” (Ministerio Salud Chile 1998).  Sus principales estrategias y características consisten en una organización a nivel nacional y local, con toma del Papanicolaou cada 3 años y focalizada en mujeres entre 25 y 64 años (con énfasis en las mayores de 35 años). Esto se mantiene así, hasta el día de hoy.

Los principales avances que hemos tenido como país desde la implementación del programa nacional, es la incorporación del cáncer de cuello uterino a las garantías explicitas en salud. Esto a partir de julio de 2005 (Ley 19.960 de la república). De esta manera, se garantizó la estandarización e idoneidad de manejos y tratamientos, oportunidad de atención y protección económica. Todo esto para pacientes beneficiarias del sistema público y privado de salud.

Sin duda, el hecho más importante de los últimos años, ha sido la creación de vacunas que previenen la infección por algunos genotipos de virus papiloma. Actualmente existen tres vacunas disponibles en el mercado, que incluyen 2, 4 y 9 genotipos de virus respectivamente. El gobierno de Chile incorporó el año 2014 a su calendario de inmunizaciones, la vacunación de las niñas de cuarto año básico.

Esto debería resultar en un progresivo descenso de los casos de cáncer cérvicouterino en el futuro.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *