¿Cómo incentivar el reciclaje en los niños?

Por Dra. Sandra Castro Berna
Académica de la Escuela de Educación Parvularia
Universidad Católica del Maule

Los padres muchas veces se ven sobrepasados por las ofertas de juguetes para niños y niñas y por la publicidad que invita a comprarlos cada vez más elaborados, específicos y costosos. Ante estos estímulos los pequeños también se ven afectados y suelen frustrarse cuando no los obtienen, mientras que cuando se les compran muchas veces terminan jugando y divirtiéndose más con las cajas que con el producto.

Por ello durante muchos años los materiales de desecho han sido utilizados en las aulas, sobre todo para confeccionar elementos que permiten el juego en el niño(a).

Estos se trasformaron en verdaderos instrumentos que posibilitan a los niños y niñas la realización de diversas actividades en las aulas; medios para experimentar sin límites, brindar diversas experiencias, favorecer la expresión de sentimientos y favorecer relaciones sociales, brindar posibilidades de descubrirse a sí mismos y al mundo que los rodea, permitir la libre manipulación y experimentación directa, y desarrollar las habilidades creativas e imaginativas. Razones por las cuales los padres también pueden hacer uso de estos en casa.

Entre los materiales ideales para la elaboración de juguetes podemos recomendar recursos artificiales e industriales, los más comunes son los envases de plástico, tubos de papel higiénico y toalla de cocina, tapas, cajas de cartón y tetra pak, palos de helados, cucharas de plástico, papeles, afiches, diarios y revistas, bolsas plásticas, vasos y platos de cartón o plástico, botellas, chapas, géneros, cajas metálicas, trozos de mangueras, lazos o cuerdas.

Los recursos naturales son otra interesante fuente de creatividad, los más baratos, aquellos que se consiguen en salidas o visitas, como piedras, hojas de diferentes especies arbóreas, conchitas y caracoles marinos, maderas o troncos, vainas y semillas, plumas, arena, tierra, greda, algodón, hierbas aromáticas y medicinales, entre otros. Todos estos materiales pueden ser trasformados con un fin lúdico, con grandes posibilidades según la creatividad de los niños(as) involucrándose como adulto facilitador o mediador.

Considerando que los niños y niñas son curiosos por naturaleza, y que no controlan sus movimientos y fuerza, pueden romper materiales y juguetes; la garantía que brindan los materiales de desecho, según este punto de vista, es que se pueden manipular a voluntad y si se rompen se reemplazan y evitan la frustración del menor.

Además es trascendental resaltar que la utilización de material de desecho puede conllevar a una cultura ecológica, el adulto puede ser un modelo de referencia, al reutilizar lo desechado, que aún tiene vida útil, bajo la premisa de “beneficiar al medio ambiente y al ser humano, usando menos materia prima, fabricando nuevos productos y preservando la naturaleza”, puede ser una actividad para dar a conocer la utilidad e importancia de reciclar, reutilizar y reducir; hábito que será valorado por los demás y será un gran aporte y beneficio para nuestro planeta, acorde a la necesidad de la sociedad actual.

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